lunes, 11 de junio de 2018

12 ASPECTOS A TOMAR EN CUENTA PARA SELECCIONAR EL COLEGIO DE SUS HIJOS:
1. Se preocupan de lo académico igual de que los niños sean felices?

2. Fomentan el juicio critico?

3. Además de leer libros, los cuestionan?

4. Directores y docentes tienen dotes de liderazgo?...
 

5. El alumno es tratado como persona y no como un código o clave?
 

6. Fomentan el espíritu emprendedor?

7. Promueven el hecho que los grandes cambios sociales inician con el cambio personal?
8. Mas que tecnología a ciegas, fomentan el uso de ésta para acrecentar su raciocinio?
 

9. Integran el conocimiento con la realidad circundante?
 

10. Estimulan el crecimiento de líderes?
 

11. Promueven abiertamente la tolerancia?
 

12. Impulsan la valoración y practica de diferentes formas de expresión artística

Cuando sea grande


La pregunta fue a secas: ¿y usted que va a ser cuando sea grande? – me indagó mi maestra-.  vaquero  -le contesté-.   Interrogatorios como este suelen practicarse, en las aulas de las escuelas y colegios de primaria, desde de los tiempos de los abuelos hasta los actuales.
 A interpelaciones como esas, fuimos expuestos casi todos los que ahora somos adultos.

Derivado de ello,  se escuchaban las más variadas respuestas:  Abogado como mi papá!, camionero!, enfermera!, cantante!, bombero!, doctora. 

Las respuestas más de una vez motivaron gracia, risas y en casos hasta burlas.  Para los maestros, cada respuestas seguramente se constituía  en una forma de imaginar al futuro los proyectos, anhelos, frustraciones o sentimientos o formas de vida  de los alumnos interrogados.
Parecía un sano ejercicio para definir los objetivos de vida y preferencias profesionales de cada individuo.  Con los años me encontré en una de la prisiones del país  a aquel que alguna vez dijo que sería presidente de la república.  Años antes coincidí con mi compañero,  quien alguna vez opinó que cuando fuera “grande” sería panadero; ahora pastorea una iglesia en una colonia de la ciudad capital.
Las cosas han cambiado –me comentó hace poco una amiga que es maestra de Primaria en un colegio privado-  la última vez que practicó esa dinámica en su aula de cuarto primaria, aplicó el interrogatorio a varios de los vivarachos estudiantes, hasta que llegó el turno del patojo larguirucho de ojos saltones: ¿qué vas a hacer cuando seas grande? –preguntó la maestra_.     Sin titubear y con mirada traviesa pero categórica respondió: -narco-

3 abril 2012.




LA INEPTITUD MATA


LA INEPTITUD MATA

La imagen justa para ilustrar la ineptitud y aprovechamiento de los políticos de turno, se encuentra en la escena de la película mexicana La ley de Herodes del director Luis Estrada; en ella el personaje principal de la historia, aparece dormitando en un cuartucho, en medio de un gigantesco  basurero de la ciudad de México, en donde trabaja como administrador.  Por ser miembro y  “pendejo útil”  del partido, es sacado de ese agujero, para nombrarlo a dedo,  como alcalde del Pueblo de San Pedro de los Saguaros, a donde  llega como un individuo apocado pero con livianas buenas intenciones, para al final convertirse en un energúmeno que se apodera hasta de las gallinas de los famélicos habitantes del miserable lugar.  Ésa película,  perfectamente podría ilustrar la realidad política de gobiernos municipales y gobiernos centrales de muchos de los países de Latinoamérica; pero queda como anillo al dedo para Guatemala.
Los Ineptos que llegan a puestos Públicos matan.  ¡Claro que la ineptitud mata!  Mata, cuando se nombra un ministro carente de experiencia, conocimiento y hasta sentido común.   Mata, cuando los funcionarios son puestos a dedo, para pagar favores o congraciarse con sus achichincles y financistas.  Mata, cuando hace padecer vergüenza y ridículo al nombrar a pendejos buenos para nada como representantes diplomáticos.   Mata, cuando entidades llamadas velar por la calidad y eficiencia de la administración pública, son dirigidas por tahúres y seres despreciables, que presumen en cantinas y garitos, de su amistad con el presidente de la república.   Mata, cuando el presupuesto de educación, salud y seguridad es tomado como piñata, por medio de plazas fantasmas, pago de asesores, manejo mañoso de contratos de obra pública o bienes de ínfima calidad.   Mata, cuando condena a muerte a los ciudadanos, cuando se roba el presupuesto de las fuerzas de seguridad civil.   Mata, cuando se roba el futuro de una generación, al permitir que saqueen los presupuestos para prevenir y combatir la desnutrición.  Mata, cuando contribuye a oxidar el almatroste que es la Educación pública, que día a día, con sus condiciones y procederes anacrónicos condena a niños y jóvenes a la marginación y exclusión.  Mata, cuando su ineptitud le paraliza y causa pánico para ejecutar los presupuestos de instituciones.  Mata, cuando reduce a mínima expresión la moral ciudadana.