Cuando sea grande
La pregunta fue a secas: ¿y usted que va a ser cuando sea
grande? – me indagó mi maestra-. vaquero -le contesté-. Interrogatorios como este suelen practicarse,
en las aulas de las escuelas y colegios de primaria, desde de los tiempos de
los abuelos hasta los actuales.

Derivado de ello, se
escuchaban las más variadas respuestas:
Abogado como mi papá!, camionero!, enfermera!, cantante!, bombero!,
doctora.
Las respuestas más de una vez motivaron gracia, risas y en
casos hasta burlas. Para los maestros,
cada respuestas seguramente se constituía
en una forma de imaginar al futuro los proyectos, anhelos, frustraciones
o sentimientos o formas de vida de los alumnos
interrogados.
Parecía un sano ejercicio para definir los objetivos de vida
y preferencias profesionales de cada individuo. Con los años me encontré en una de la prisiones
del país a aquel que alguna vez dijo que
sería presidente de la república. Años
antes coincidí con mi compañero, quien
alguna vez opinó que cuando fuera “grande” sería panadero; ahora pastorea una
iglesia en una colonia de la ciudad capital.
Las cosas han cambiado –me comentó hace poco una amiga que
es maestra de Primaria en un colegio privado-
la última vez que practicó esa dinámica en su aula de cuarto primaria,
aplicó el interrogatorio a varios de los vivarachos estudiantes, hasta que llegó
el turno del patojo larguirucho de ojos saltones: ¿qué vas a hacer cuando seas
grande? –preguntó la maestra_. Sin
titubear y con mirada traviesa pero categórica respondió: -narco-
3 abril 2012.
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