jueves, 19 de septiembre de 2013

Efecto Luciernaga


EL EFECTO LUCIERNAGA

Las luciérnagas me parecen seres mágicos.   Desde mi niñez llegué  a admirarles más que a los gigantes y ostentosos del reino animal.   Así diminutos e insignificantes como los ve la mayoría de humanos, tienen la magia de emitir luz propia y a mi gusto desde siempre, eso es lo que les vuelve extraordinarios.  Allí calladitas  sin mayores espavientos se aparecen en donde menos te lo imaginás.  Se te aparecen en tu propio jardín, incluso dentro de tu propia habitación,  o quien quita allá en las lejanas serranías; nunca dejan de sorprenderte y también de agradarte.   Más de alguien las considera emisarios del mas allá, que traen un mensaje sobrenatural del ser querido que ya murió; otros les consideran como las hadas que toman cuerpo cuando los humanos no están presentes ante ellas.

A partir de ellas he llegado a idealizar un quijotesco efecto; el efecto luciérnaga.  Por medio de él he llegado  a concebir que en el mundo existen infinidad de hombres y mujeres luciérnaga, niños y niñas luciérnaga, ancianos y ancianas luciérnaga, maestros y maestras luciérnagas, albañiles y albañilas luciérnaga, cocineros y cocineras luciérnaga, y así interminable lista le luciernagos y luciérnagas; seres que sin importar su oficio o profesión, su estatura de intelecto o su edad, se constituyen e seres extraordinarios.  No extraordinarios porque ellos lo digan o decidan; simplemente son extraordinarios por la excelencia de su vocación, pero sobre todo, por saber contagiar a los demás de ese soplo divino con el que ni ellos mismos saben que fueron dotados.  Cuando hacemos el recuento de nuestras vidas, seguramente aparecen en ese transcurrir varios de ellos: aparecerán más  de uno de nuestros familiares, profesores, amigos, celebridades, escritores, etc.  que en el mejor de los casos ahora posiblemente estén motivando en  cada uno, el hecho de preguntarse, si acaso uno mismo aunque sea en parte llego a parecerse a uno de ellos; muchas veces cuando ello nos sucede, seguramente la respuesta es que cada uno de ellos nos motivó a irradiar nuestra  propia luz. Cada uno sabrá medir su propia intensidad.

Eso sí, existe una paradoja en el mundo de las luciérnagas, y es el hecho que nunca se lograran juntar para emitir la  enceguecedora luz. Pero ese efecto  milagroso si lo he visto en mis más caros sueños.  

Sigo soñando despierto eso sí, con el momento en que los hombres y mujeres luciérnagas del mundo unan sus destellos y con ello hagan contagiar de manera viral y biensana esa maravillosa costumbre de disfrutar con la luz, esa luz que anula el oscurantismo, la intolerancia la rutina y la envidia.

 

4 agosto 2013

1.51 hrs.

 

 

FELIZ DIA INTERNACIONAL DE lA RADIO

Existimos en la actualidad un grupo de seres humanos que nunca pudimos cortar el cordón umbilical con la Radio.  Ese descubrimiento mágico, que desde nuestros párvulos años de vida atesoramos y escuchábamos casi de manera clandestina por medio de diminutos radios de transistores.  Nuestra inocente imaginación nos decía que los guiones que escuchábamos posiblemente eran leídos por diminutos seres que estaban bien protegidos dentro de los aparatos; luego la hipótesis fue contundente:  a las emisoras de radio llegaban personalmente los artistas a cantar, de tal manera que seguramente eran largas las filas frente a ellas, con todos los que esperaban turno.   La adolescencia con sus sueños de libertad llego y nos encontramos de pronto jugando a Marco Polo por medio de la banda SW, que nos permitía en horario nocturno o de madrugada, en medio de múltiple interferencia sintonizar Radio Nederland,  BBC, La Voz de las Fuerzas Armadas, Radio Habana.   Será por eso que cuando converso de música,  a más de uno se le dificulta ubicar a la generación que ´pertenezco cronológicamente, ello porque gracias a esas travesías por el éter,  conocí a Glenn Miller, Sinatra, Los Panchos, Patty Label, Toña La Negra, Daniel Santos,  y tantos otros, que por la edad en la que los descubrí, no le cantaban a amores juveniles, sino a mis periplos infantiles por el mundo de la radio.

Oír radio en estos días ya no es una operación clandestina ni subversiva.  Ahora los patojos en lugar de soñar con viajes como los de Marco Polo, sueñan con ser uno de los titanes del mortal Kombat o se entretienen con los chismes que se cuentan de sus artistas de moda.  Llenan sus horas descargando música de los sitios del internet y luego la reproducen solitariamente por medio de aparatos con audífonos.

  Gracias por el viaje querida Radio, ese viaje que aún no termina!!!

 

 

DOUGLAS VASQUEZ VIDES.  Guatemala.

Febrero 2010

Gringo Hipócrita


 GRINGOS HIPOCRITAS

Hace unos días en el telenoticiero de la noche leían  las declaraciones del funcionario estadounidense  que respondía de manera más que diplomática,  la propuesta del presidente de la república  en cuanto a la despenalización de las drogas;  - no debemos poner en riesgo la salud de la población – decía con tono enfático.

Caradura  -pensé-.   Hacía solo unos pocos días en ese mismo espacio publicaban la entrevista a un anciano decrépito,  acostado en un tapesco de tablas y entre paredes de adobe pelado,  Era nada más y nada menos que uno de los sobrevivientes  víctimas de haber sido infectados intencionalmente  de Sífilis allá por la década de 1940, durante el gobierno del que muchos consideran como el mejor presidente que ha conocido Guatemala.

Caraduras  -pensé nuevamente-  Se olvidan de las múltiples infecciones y pandemias que han causado sus guerras bacteriológicas.

Caraduras!  Se olvidan de los  constantes derrames de petróleo  en los mares del mundo,  y el envenenamiento de las aguas del mundo.

Caradura!  Se le olvida mencionar que el impulso del consumo de opio y otras drogas se inició como una política interna de su gobierno  para dividir y desprestigiar los movimientos sociales protagonizados por los negros  hace ya más de cincuenta años.

Vaya doble moral!  Viene  ahora a darnos chicote a este país de descalzos y desnutridos, pero mantienen  blindado el secreto en cuanto a las fortunas de banqueros, políticos y capitalistas  de su país.

Los jóvenes podrían caer fácilmente en el consumo de dogas –afirmaba en otra parte- .  Olvida que las transnacionales de su país,  inundan  el mundo de cajetillas de cigarrillos.    Las transnacionales estadunidenses atiborran impunemente  los cuerpos de jóvenes y viejos del mundo con productos verdaderamente dañinos para la salud, léase:   bebidas energizantes, hamburguesas, bebidas gaseosas, dietas milagrosas, etc.  Incluso han llegado a la creación de enfermedades ficticias con su respectivo medicamento.

Caraduras!

 

 

 


TODOTERRENO

 

Allí vas por la calle, con tu camionetona agrícola, todita pintada de negro, con aros relucientes, por supuesto polarizada y con  los tubos de escape modificados para que resuenen estrepitosamente y no pase desapercibido tu paso por las calles.

 

Aun en los congestionamientos das giros violentos frente a los carritos humildes propiedad de gente “normal” como vos les llamás, los que tienen que rechinar sus llantas por el frenazo que te permite meterte por donde te de la gana. Eso de encender los pidevias es algo que no esta en tus hábitos de automovilista.  En ningún caso acostumbras agradecer a los que te ceden el paso, sea en las bocacalles o en las interminables filas que se forman durante las horas pico, desde siempre en tu mente das por sentado que todos le deben abrir y ceder paso a tu camionetota.  Por supuesto por ningún motivo bajas los oscuros vidrios para aunque sea asentir con la cabeza en muestra de agradecimiento. Dentro de vos pensas que los pobres diablos que circulan en sus carritos, pensaran mas de una vez en golpear tu carrote, porque sus sueldos seguramente alcanzaran talvez para pagar lo que cuesta una de las llantotas de tu camionetota, y eso te da la seguridad de andarle echando encima el carro a medio mundo.

 

Pero eventualmente manifestás que sos cortés y gente de buenos gestos de urbanidad; le cedes el paso a otros automovilistas… eso si solo a aquellos que conducen carrotes de la altura y ancho del tuyo, de un modelo similar o mas reciente que el tuyo, de accesorios similares o superiores al tuyo, de cilindraje igual o superior al tuyo,  sea un tipo con traje y corbata, sea un botudo con sombrero, sea una señora joven o una botoxica.

 

Allí vas por las calles, en tu carrote, orgulloso cual gladiador romano.  Medís a los demás por la marca y modelo del carro que poseen.   Por eso es que  seleccionas para tus compras, solo centros comerciales y supermercados frecuentados por gentes que usan “carrotes”.   En esos lugares no se nota la estatura de los clientes, su situación legal, la honorabilidad, o la intelectualidad, allí te sentís muy cómodo;  a pesar que no conoces a los que están delante o detrás en la fila de la caja para pagar, no hay problema, entablas conversación muy seguro de que todos los que allí asisten tienen tu categoría de “propietario de un carrote” y es suficiente credencial para pertenecer a tu circulo social.

 

La factura que pagas en los centros de servicio de tu “carrote” supera frecuentemente lo que invertís en tu salud.  No cabe duda, tu “carrote” es un amuleto importante que te acerca al  orgullo y satisfacción  que sienten los que consideras como gente “normal”, por el descubrimiento de nuevas lecturas,  del sabor que te deja una opera, de la locura de una noche bohemia, del gusto por ser cabeza de manada, del placer de robarle los colores al amanecer para escribir un poema…  por eso llego a entender suficientemente lo importante que es en tu vida ese “carrote”. 

 

Tu pequeño hijo, que viaja a tu lado piensa para sí mismo, que cuando sea grande,  querrá también su “carrote” para verse importante y orgulloso, así como su papito.

 

Abril 2009.