lunes, 27 de mayo de 2013

La Epopeya d las Indias Españolas


El fenómeno teatral llamado “La Epopeya de las Indias Españolas”


Ensayo de Douglas Vásquez Vides


Corrían los finales de los años ochenta y en el ambiente huelguero de la universidad de San Carlos de Guatemala, aun resonaba fuerte el nombre de “Nalga y Pantorrilla” el emblemático grupo de teatro de la Facultad de Ciencias Económicas que colecciono en la vitrinas de la facultad una buena cantidad de galardones, dentro de los mas preciados, varias “Chabelas”; máximo galardón a la mejor obra de teatro presentada en la Velada de Huelga de Dolores.  El gran mérito de de dicho grupo, fue el haber llevado el teatro huelguero a niveles de calidad inmensos, con un profundo cuidado por la estética en el vestuario, maquillaje y detalles técnicos, pero sobre todo por lo bien elaborado de sus textos, los mismo cargados de sátira y chispa que solo a los huelgueros de corazón se les reconoce; esa chispa e ingenio que volvió inolvidables los boletines y No Nos Tientes de los años setenta y ochenta.  Uno de los escritores laureados del nalga y Pantorrilla era el Choco Douglas González Dubón, responsable de varios de los textos ganadores de dicho certamen.  Aproximándose el final de la década de los ochenta y por diversas razones Nalga y Pantorrilla se desintegra y deja de tener presencia dentro del movimiento estudiantil, con presentaciones esporádicas y participando en calidad de invitado en varias veladas, deja un espacio muy difícil de llenar.


            La estafeta alguien debía tomarla en una Facultad de Ciencias Económicas, acostumbrada al triunfo derivado de los grandes y suntuosos montajes. De tal manera que en el seno del grupo político que gana la Asociación de Estudiantes de dicha unidad académica, nace en 1986  el grupo de teatro Tortilla con Sal que en buena medida se inspira en el buen trabajo realizado por sus antecesores actores huelgueros y empieza a demostrar que sin ser una copia, tenía lo propio en cuanto a ingenio y chispa huelguera.  Los textos son de Jorge Ramírez Fuentes “Angustias” en buena medida.  Pero Ramírez no se conforma solo con aportar el texto, también se lanza a las tablas y lo hace con tanto éxito que se convierte en el ícono del grupo. De de esa manera empieza a ser tomado en cuenta el grupo en diversas actividades estudiantiles que incluso los lleva de gira por Centroamérica.  Llega 1988 y el grupo se presenta en la velada de Huelga de Dolores de ese año, de donde sale ovacionado y cargando “La Chabela de Oro”. La presencia del grupo se irradia por todas las unidades académicas, llegó el momento en que había tantas invitaciones, que teníamos que seleccionarlas.  Las organizaciones populares,  de obreros, estudiantiles y demás también supieron del grupo y  se sumaban a las múltiples invitaciones, a las que se asistía con el agrado de nuevos actores que estaban descubriendo el gusto de trascender con su teatro, fuera de los límites de nuestra Universidad.  La Producción dramatúrgica de Jorge Ramírez es abundante, hay mucho en que inspirarse en esos tiempos en los que recién estrenábamos Democracia en el país; desde el Presidente de la República hasta los terratenientes y oligarcas, de esa época son motivo para inspirar obras y parlamentos.  Se recuerdan las obras de Ramírez: “Por las Calles del Guacamolon, Feliz Cumpleaños Vinicio y la ganadora de la Velada 1988; “La Corte Universal 


            1989 trae una nueva aventura; El choco Douglas González ex Nalga y Pantorrilla, le propone al grupo Tortilla con Sal el montaje de uno de sus guiones consentidos “El Hombre sin Mancha” genial parodia de El Quijote de la Mancha.  Dicha temporada se lleva a cabo en el salón mayor del Paraninfo Universitario en el que a pesar de las limitaciones técnicas se alcanza tremendo éxito en cuanto a montaje y aceptación del público en su mayoría universitario.  Ese acontecimiento motiva una mejor y estrecha relación artística entre Ramírez y González que muchos la catalogan como “la alianza de los iluminados”.  Por un lado el Choco González con la belleza de su lírica, su perfeccionismo en los montajes y por el otro Angustias Ramírez con una pluma ágil, creativa y de una jocosidad incomparable.  Se había reunido dos joyas del teatro Huelguero; la experiencia de las grandes batallas culturales, con el ímpetu de y desenfado de quien se estrenaba en esas lides.   Esa alianza daría sus frutos en 1991.

 Los miembros del grupo Tortilla con Sal nos planteamos hacer una creación colectiva que fuera contestataria al Quinto centenario del descubrimiento de América, que  estaba próximo, a casi un año.  Fue de esa manera como luego de varias jornadas en las que no fluía la inspiración y luego de varias propuestas fallidas, vino el chispazo maravilloso; a manera de “Chingadera” alguien a manera de burla propuso: “Como se vería una obra en la que los indios americanos agarraran su Cayucos y se fueran de viaje de Conquista a España”;  nadie lo tomo en serio, todo terminó ese día en grandes carcajadas motivadas por escenas opuestas al verdadero acontecimiento del descubrimiento y Conquista de América.   Apagamos las luces del salón que nos habían asignado como grupo de teatro,  en el Paraninfo Universitario y nos fuimos.    Los que nos reunimos esa tarde estábamos muy lejos de imaginar que Angustias y El Choco no se irían tan tranquilos… todo lo contrario, se enfilaron a la Casa de Angustias, por allá en los alrededores del Mariscal Zavala y según dicen ellos en tres noches de parto compartido, nació La Epopeya de las Indias Españolas, - la historia que durante 18 años nos ha contado como hubiera sido la historia si el asunto hubiera sido al revés, es decir que los indios de América hubieran ido a Conquistar España- .  A los días aparecieron con el texto casi terminado debajo del brazo.  A todos nos gustó, es mas nos enamoró a primera vista.  La primera temporada fue en octubre de 1991 en el salón Mayor del Paraninfo Universitario en la zona 1 de la capital guatemalteca, por allí revuelta con las actividades con motivo del aniversario de la Revolución.  Se cobraron dos quetzales a cada quien quiso ir a verla.  Unos días muy concurrida y otros en los que incluso salíamos al frente del Edificio a invitar a la gente para que entrara.  Se tuvo una función en la que solo asistió una pareja de adultos mayores, en agradecimiento hicimos la función, pero para no sentirnos tan solos, pusimos sobre las butacas toda nuestra ropa y vestuarios que teníamos en nuestra sede.
En ésa temporada nos empezamos a sorprender con el hecho que de manera discreta y casi subversiva nos llegaban a ver actores y gente del teatro profesional; nuestra sorpresa es que se gozaban a morir nuestra obra.  Uno de esos personajes fue nada menos que el maestro Hugo Carrillo, que cuando nos enteramos que se encontraba en la sala, a varios nos causo cierto morbo de conocer su reacción.  La primera vez se la gozo y luego simplemente se retiró; su presencia en la sala se repitió cinco veces hasta el punto que llegó a los improvisados camerinos a felicitarnos y decirnos que no cabía duda “al fin he encontrado a los hijos del desenfado” continuamente nos dijo “ustedes están haciendo el teatro que siempre he querido hacer” para nuestro ego personal queda el gusto de haber cautivado el corazón de tan valioso dramaturgo. A tanto llegó la camaradería,  que en mas de una ocasión abrió las puertas para nosotros de su apartamento en las cercanías de la Merced. 


Cabe destacar que el elenco original de esta temporada estaba compuesto totalmente por actores universitarios, a excepción de Mónica Sarmientos, todos salidos de el Teatro de Huelga de Dolores, dirigidos magistralmente en su estreno mundial por Jorge Ramírez.  La música de la obra fue producto de nuestra fusión estudiantil con la “Tuna”, la estudiantina de la USAC, que por medio de varios de sus geniales músicos también se lleno de notas maravillosas que fueron bien complementadas con el talento musical de Sarmientos.  No esta de mas recordar a ése elenco original de actores:  Jorge Ramírez Fuentes (angustias), El Aguilucho Roberto, El Cubo Edgar Arriola, Yo, Douglas Vásquez Vides FM, el Orejón Iván García, El chengue Juan José Rodas y Mónica Sarmientos quien sin ser de nuestro grupo de teatro,  llega a probar hacer por primera vez algo que siempre había deseado que era actuar… tan prueba fue que 18 años después sigue allí tan campante  como la mejor comediante del país.  

Haciendo alarde de lo que siempre inculcaron en nosotros nuestras mamás: “pobrecitos pero limpitos”, de esa manera vestimos a los personajes de la Epo de esos tiempos.  La base de todos era manta cruda, cortes rudimentarios y decorados con marcadores, con diseños de Jorge Abdul, brillante músico de la Tuna.  La utilería fuimos construyéndola con elementos fabricados y otros traídos de las casas de cada uno.  Los penachos y tocados de los indios eran de ramas vegetales pintadas, de esas que venden en el mercado central.

Concluida la temporada de octubre 1991, y gracias a la iniciativa de El  Choco Douglas quien tenia varios contactos en las salas profesionales de teatro, nos llega la gran noticia:  nos habían dado la oportunidad de veinte funciones de la Epopeya en el Teatro de Cámara del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias.  No nos lo podíamos creer.  Comenzamos con una nueva motivación los ensayos, había que estar a la altura y para ello se contrató a un Director del medio profesional, así llega a dirigirnos el maestro Norman Pardo quien al conocernos parecía no dar nada por nosotros, de manera abierta en esa primera reunión nos puso a improvisar acciones y personajes, su sorpresa fue evidente en su gesto; ese grupo de universitarios venidos de la Huelga de Dolores y que nada sabía de actuaciones profesionales tenían algo; una chispa, una frescura, un magnetismo que había que conducir.  En este elenco ya participaron cuatro actores del teatro profesional, ellos fueron Roger Ovalle, Percival Orantes, Otto Fernández y Fernando Mencos, que en su orden llegaron a sustituir a El Aguilucho, Al Cubo.  Conforme pasaron los ensayos, la adrenalina nos inundaba y cada vez surgían nuevas cosas en el texto y nuestra actuación, ya estábamos listos para el gran salto. 


Nuestros primeros ensayos en un escenario profesional nos cargaban de mas entusiasmo; nos sorprendíamos de ver frente a nosotros butacas elegantes, sobre nosotros interminables filas de reflectores, allá arriba técnicos que ponían a punto luces y sonido; no nos lo podíamos creer.  Se llegó el día del estreno y con las piernas que nos temblaban, allí estábamos dispuestos a demostrar que los actores venidos de la Huelga de Dolores teníamos cosas que contar, actuaciones para aplaudir.  Sin consultarlo con mis compañeros de ese elenco, considero que todos nos hicimos el coco wash que hasta la fecha utilizo y que consiste en: Recordar y mentalizarse en  el momento en que dominaste y saliste triunfante del escenario más difícil del mundo… ese es la Velada de Huelga de dolores.  Transcurrió la primera función y todos como peces en el agua; éxito total del principio a fin de la temporada; conforme transcurría la temporada la confianza y soltura invadió al elenco y eso rebalso hacia el público.  La asistencia a la sala era a lleno completo, llegó el momento en que las entradas se vendieron con una semana de anticipación.  Para la ultima función de ésa temporada, en los patios del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias habían aproximadamente diez mil personas queriendo entrar a una Sala de trescientas butacas.  Los ríos de gente corrían desde la 24 calle de la zona 1.  La bomba había explotado!

Los medios de comunicación le dieron a nuestra obra, una cobertura nunca antes vista.  Columnistas como Oscar Clemente Marroquín y Hugo Arce entre otros comentaron favorablemente nuestra propuesta.  Los reportajes en las carteleras culturales no se hicieron esperar.  En el medio teatral profesional se comentaba de lo que estaba sucediendo, como siempre un grupo de “cangrejos” se dedicaron a despotricar contra lo que ellos llamaban el teatro de la improvisación, del ja ja ja, de los no profesionales.  Otros miembros del teatro profesional por su parte se adhirieron al fenómeno, recibíamos el saludo de figurotas como Rafa Pineda, Arturo Darcy.  Cabe mencionar que para esta temporada tuvimos el atrevimiento de cobrar Q.12.00 por boleto, mientras que el resto de salas profesionales andaba por los Q.8.00 y Q.10.00.  El éxito rebasó todas nuestras expectativas.  Concluida la temporada, quedaba el sentimiento que habían miles de personas que quería ver nuestra obra, ello motiva que en ese momento nuestros  productores Jorge Ramírez y Douglas González, se lanzan a la búsqueda de una nueva temporada, la cual consiguen, ahora nos abre sus puertas nada mas y nada menos que la sala del Instituto Guatemalteco Americano IGA, ello sucede en pleno 1992… año de la conmemoración del Quinto Centenario.

Me detendré hasta acá de enumerar lo anecdótico, la remembranza.  La Epopeya hasta la fecha acumula mas de mil representaciones, ha variado elencos a mas no poder, manteniéndose eso si en todos los montajes a la fecha Jorge Ramírez y Mónica Sarmientos.  Es la única obra de teatro guatemalteca que ha sido mencionada por la sección cultural del New York Times.  Ha sido llevada fuera de las fronteras nacionales.  Fue filmada a tres cámaras por canal 7 en 1992 y transmitida luego en una jornada en la que casi se convirtió en cadena nacional, en una temporada de apagones.  Ha sido vista por presidentes, políticos, intelectuales, gente en general;  pero el sentir de todos es que sale amándola.  Pero es acá en donde empieza el análisis de el por que muchos consideran esta obra como un verdadero fenómeno del teatro guatemalteco: Mucha gente conoció su primera experiencia de ir a una sala observar teatro, gracias a la Epopeya.  Mucha gente a la fecha ha visto hasta quince veces el trabajo y sigue enamorándose de él.  Muchos expertos en el tema opinan que la historia del Teatro Guatemalteco debe estudiarse dividiéndolo entre el que hubo antes y después de la Epopeya.  El fenómeno hizo nuevamente creer a los teatreros guatemaltecos, que existe posibilidad de hacer teatro en Guatemala.  Motiva a invertir en montajes teatrales con producción, textos y actores nacionales.  En estos momentos existen textos de guatemaltecos, que se montan en diferentes escenarios, ello de alguna manera es evidencia de inspiración que trajo esta bendita obra.  Nos vino también a demostrar el agradecimiento del público por las actuaciones frescas, alejadas de los estereotipos tradicionales, con los cual se ha dado la aparición de nuevas generaciones de actores con ésas cualidades.  Hasta llegar al “Nuevo Cine Guatemalteco” que a mi parecer también ha recibido la réplica de este fenómeno, al beneficiarse de camadas de actores producto de esas nuevas tendencias que posiblemente motivó nuestra amada Epopeya.

Seguramente queda mucho por teorizar, por rememorar y retomar en mesas de diálogo.  Lo que si es cierto es que la semillita subversiva del mal querido por unos y amado por otros,  “Teatro de Huelga de Dolores”, hoy esta presente en varias facetas de la vida Cultural y Política de nuestro país.  Una semillita ya añeja que esta allí mas viva que nunca luego de mas de cien años de existencia, como un grito de desahogo de los que no tienen voz, y que son mayoría en este país.

 
Douglas Vasquez Vides

dvasquez100@gmail.com

 

 

3 comentarios:

  1. Gracias por compartir como se creo esta obra

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  2. Gracias amigo Douglas por compartir la trayectoria de esa gran obra teatral Epopeya de Las Indias Españolas. Que gran satisfación haber tenido la oportunidad de conocer a Douglas Vasquez Vides, al inicio del año 1984. Compartir el hecho de ser fundadores del Ciclo Diversificado del Colegio Mater Orphanorum, quese ubica en las cercanias de nuestras viviendas. No cabe duda que nos invadía el deseo de trabajar con mucha dedicacion, esmero, responsabilidad, y esperanzados en crear en nuestras alumnas el ser profesionales de éxito y claro podemos decir hoy después de transcurridos treinta y seis años mision cumplida. Porque seguimos en comunicacion con grandes y excelentes profesionales que hoy se han destacado y se han desarrollado en las diversas área del ámbito económico, industrial, de servicio, y otras ramas de nuestra Bella y Amada Guatemala. Pero volviendo al tema de esta gran obra Las Epopeyas de las Indias Españolas en las que Douglas Vásquez participa magistralmente, quiero compartir mi grata y recordada experiencia el día que la televisión nacional transmitio dicha obra. Vivíamos gran tensión político-social y como consecuencia se daban los apagones de Energia Eléctrica. Justo al momento que anunciaban la presentación de tan esperada obra de teatro se fue la luz.....y bueno por fortuna acababa de comprar un televisor pequeño blanco y negro,que por fortuna se podía conectar con un cable especial como de 10 mwtros de largo a la corriente de la bateria de un carro. Era un Microbus Wolkswagen el que nos permitió junto con mi familia de disfrutar la obra........ es una anécdota linda, y digna de.compartir en este espacio.
    PEM. OSCAR HUMBERTO GONZALEZ
    Guatemala, 28 de octubre de 2020

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    1. HERMOSO RELATO QUE COMPLEMENTA LA HISTORIA DE ESTA AMADA OBRA. SALUDO AMIGO OSCAR

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