jueves, 19 de septiembre de 2013

Efecto Luciernaga


EL EFECTO LUCIERNAGA

Las luciérnagas me parecen seres mágicos.   Desde mi niñez llegué  a admirarles más que a los gigantes y ostentosos del reino animal.   Así diminutos e insignificantes como los ve la mayoría de humanos, tienen la magia de emitir luz propia y a mi gusto desde siempre, eso es lo que les vuelve extraordinarios.  Allí calladitas  sin mayores espavientos se aparecen en donde menos te lo imaginás.  Se te aparecen en tu propio jardín, incluso dentro de tu propia habitación,  o quien quita allá en las lejanas serranías; nunca dejan de sorprenderte y también de agradarte.   Más de alguien las considera emisarios del mas allá, que traen un mensaje sobrenatural del ser querido que ya murió; otros les consideran como las hadas que toman cuerpo cuando los humanos no están presentes ante ellas.

A partir de ellas he llegado a idealizar un quijotesco efecto; el efecto luciérnaga.  Por medio de él he llegado  a concebir que en el mundo existen infinidad de hombres y mujeres luciérnaga, niños y niñas luciérnaga, ancianos y ancianas luciérnaga, maestros y maestras luciérnagas, albañiles y albañilas luciérnaga, cocineros y cocineras luciérnaga, y así interminable lista le luciernagos y luciérnagas; seres que sin importar su oficio o profesión, su estatura de intelecto o su edad, se constituyen e seres extraordinarios.  No extraordinarios porque ellos lo digan o decidan; simplemente son extraordinarios por la excelencia de su vocación, pero sobre todo, por saber contagiar a los demás de ese soplo divino con el que ni ellos mismos saben que fueron dotados.  Cuando hacemos el recuento de nuestras vidas, seguramente aparecen en ese transcurrir varios de ellos: aparecerán más  de uno de nuestros familiares, profesores, amigos, celebridades, escritores, etc.  que en el mejor de los casos ahora posiblemente estén motivando en  cada uno, el hecho de preguntarse, si acaso uno mismo aunque sea en parte llego a parecerse a uno de ellos; muchas veces cuando ello nos sucede, seguramente la respuesta es que cada uno de ellos nos motivó a irradiar nuestra  propia luz. Cada uno sabrá medir su propia intensidad.

Eso sí, existe una paradoja en el mundo de las luciérnagas, y es el hecho que nunca se lograran juntar para emitir la  enceguecedora luz. Pero ese efecto  milagroso si lo he visto en mis más caros sueños.  

Sigo soñando despierto eso sí, con el momento en que los hombres y mujeres luciérnagas del mundo unan sus destellos y con ello hagan contagiar de manera viral y biensana esa maravillosa costumbre de disfrutar con la luz, esa luz que anula el oscurantismo, la intolerancia la rutina y la envidia.

 

4 agosto 2013

1.51 hrs.

 

 

FELIZ DIA INTERNACIONAL DE lA RADIO

Existimos en la actualidad un grupo de seres humanos que nunca pudimos cortar el cordón umbilical con la Radio.  Ese descubrimiento mágico, que desde nuestros párvulos años de vida atesoramos y escuchábamos casi de manera clandestina por medio de diminutos radios de transistores.  Nuestra inocente imaginación nos decía que los guiones que escuchábamos posiblemente eran leídos por diminutos seres que estaban bien protegidos dentro de los aparatos; luego la hipótesis fue contundente:  a las emisoras de radio llegaban personalmente los artistas a cantar, de tal manera que seguramente eran largas las filas frente a ellas, con todos los que esperaban turno.   La adolescencia con sus sueños de libertad llego y nos encontramos de pronto jugando a Marco Polo por medio de la banda SW, que nos permitía en horario nocturno o de madrugada, en medio de múltiple interferencia sintonizar Radio Nederland,  BBC, La Voz de las Fuerzas Armadas, Radio Habana.   Será por eso que cuando converso de música,  a más de uno se le dificulta ubicar a la generación que ´pertenezco cronológicamente, ello porque gracias a esas travesías por el éter,  conocí a Glenn Miller, Sinatra, Los Panchos, Patty Label, Toña La Negra, Daniel Santos,  y tantos otros, que por la edad en la que los descubrí, no le cantaban a amores juveniles, sino a mis periplos infantiles por el mundo de la radio.

Oír radio en estos días ya no es una operación clandestina ni subversiva.  Ahora los patojos en lugar de soñar con viajes como los de Marco Polo, sueñan con ser uno de los titanes del mortal Kombat o se entretienen con los chismes que se cuentan de sus artistas de moda.  Llenan sus horas descargando música de los sitios del internet y luego la reproducen solitariamente por medio de aparatos con audífonos.

  Gracias por el viaje querida Radio, ese viaje que aún no termina!!!

 

 

DOUGLAS VASQUEZ VIDES.  Guatemala.

Febrero 2010

Gringo Hipócrita


 GRINGOS HIPOCRITAS

Hace unos días en el telenoticiero de la noche leían  las declaraciones del funcionario estadounidense  que respondía de manera más que diplomática,  la propuesta del presidente de la república  en cuanto a la despenalización de las drogas;  - no debemos poner en riesgo la salud de la población – decía con tono enfático.

Caradura  -pensé-.   Hacía solo unos pocos días en ese mismo espacio publicaban la entrevista a un anciano decrépito,  acostado en un tapesco de tablas y entre paredes de adobe pelado,  Era nada más y nada menos que uno de los sobrevivientes  víctimas de haber sido infectados intencionalmente  de Sífilis allá por la década de 1940, durante el gobierno del que muchos consideran como el mejor presidente que ha conocido Guatemala.

Caraduras  -pensé nuevamente-  Se olvidan de las múltiples infecciones y pandemias que han causado sus guerras bacteriológicas.

Caraduras!  Se olvidan de los  constantes derrames de petróleo  en los mares del mundo,  y el envenenamiento de las aguas del mundo.

Caradura!  Se le olvida mencionar que el impulso del consumo de opio y otras drogas se inició como una política interna de su gobierno  para dividir y desprestigiar los movimientos sociales protagonizados por los negros  hace ya más de cincuenta años.

Vaya doble moral!  Viene  ahora a darnos chicote a este país de descalzos y desnutridos, pero mantienen  blindado el secreto en cuanto a las fortunas de banqueros, políticos y capitalistas  de su país.

Los jóvenes podrían caer fácilmente en el consumo de dogas –afirmaba en otra parte- .  Olvida que las transnacionales de su país,  inundan  el mundo de cajetillas de cigarrillos.    Las transnacionales estadunidenses atiborran impunemente  los cuerpos de jóvenes y viejos del mundo con productos verdaderamente dañinos para la salud, léase:   bebidas energizantes, hamburguesas, bebidas gaseosas, dietas milagrosas, etc.  Incluso han llegado a la creación de enfermedades ficticias con su respectivo medicamento.

Caraduras!

 

 

 


TODOTERRENO

 

Allí vas por la calle, con tu camionetona agrícola, todita pintada de negro, con aros relucientes, por supuesto polarizada y con  los tubos de escape modificados para que resuenen estrepitosamente y no pase desapercibido tu paso por las calles.

 

Aun en los congestionamientos das giros violentos frente a los carritos humildes propiedad de gente “normal” como vos les llamás, los que tienen que rechinar sus llantas por el frenazo que te permite meterte por donde te de la gana. Eso de encender los pidevias es algo que no esta en tus hábitos de automovilista.  En ningún caso acostumbras agradecer a los que te ceden el paso, sea en las bocacalles o en las interminables filas que se forman durante las horas pico, desde siempre en tu mente das por sentado que todos le deben abrir y ceder paso a tu camionetota.  Por supuesto por ningún motivo bajas los oscuros vidrios para aunque sea asentir con la cabeza en muestra de agradecimiento. Dentro de vos pensas que los pobres diablos que circulan en sus carritos, pensaran mas de una vez en golpear tu carrote, porque sus sueldos seguramente alcanzaran talvez para pagar lo que cuesta una de las llantotas de tu camionetota, y eso te da la seguridad de andarle echando encima el carro a medio mundo.

 

Pero eventualmente manifestás que sos cortés y gente de buenos gestos de urbanidad; le cedes el paso a otros automovilistas… eso si solo a aquellos que conducen carrotes de la altura y ancho del tuyo, de un modelo similar o mas reciente que el tuyo, de accesorios similares o superiores al tuyo, de cilindraje igual o superior al tuyo,  sea un tipo con traje y corbata, sea un botudo con sombrero, sea una señora joven o una botoxica.

 

Allí vas por las calles, en tu carrote, orgulloso cual gladiador romano.  Medís a los demás por la marca y modelo del carro que poseen.   Por eso es que  seleccionas para tus compras, solo centros comerciales y supermercados frecuentados por gentes que usan “carrotes”.   En esos lugares no se nota la estatura de los clientes, su situación legal, la honorabilidad, o la intelectualidad, allí te sentís muy cómodo;  a pesar que no conoces a los que están delante o detrás en la fila de la caja para pagar, no hay problema, entablas conversación muy seguro de que todos los que allí asisten tienen tu categoría de “propietario de un carrote” y es suficiente credencial para pertenecer a tu circulo social.

 

La factura que pagas en los centros de servicio de tu “carrote” supera frecuentemente lo que invertís en tu salud.  No cabe duda, tu “carrote” es un amuleto importante que te acerca al  orgullo y satisfacción  que sienten los que consideras como gente “normal”, por el descubrimiento de nuevas lecturas,  del sabor que te deja una opera, de la locura de una noche bohemia, del gusto por ser cabeza de manada, del placer de robarle los colores al amanecer para escribir un poema…  por eso llego a entender suficientemente lo importante que es en tu vida ese “carrote”. 

 

Tu pequeño hijo, que viaja a tu lado piensa para sí mismo, que cuando sea grande,  querrá también su “carrote” para verse importante y orgulloso, así como su papito.

 

Abril 2009.

martes, 6 de agosto de 2013

Del Chiste al Comic.


DEL CHISTE A COMIC

Hubo un tiempo en Guatemala en el que niños y adultos pagábamos por el gusto de leer.  La nueva generación seguramente nos mirará incrédula cuando le contamos algo al respecto.  Este maravilloso fenómeno sucedía en los mercados de  las colonias populares de Guatemala en donde existía mas de algún local, modestamente decorado, con bancas rústicas de madera alrededor del mismo; en medio de extremo a extremo, pitas, lazos delgados en los que exhibían las novedades mas recientes del momento ; allí estaban nuestro añorados  Chistes,  que luego para variar, por la influencia estadounidense  pasaron a llamarles comics.  Cinco centavos de Quetzal costaba el alquiler de los mismos para leerlos allí.  En el lugar no era necesario escribir las normas de conducta que regían, el dueño tampoco tenía necesidad de estar pidiendo silencio de los lectores. Era un silencio de catedral, todos dedicados y entregados a la lectura.  Por las manos de los asiduos lectores desfilaban Capulina, El Pato Donald, La Pequeña Lulu, Chanok, Hermelinda Linda, El Santo, Archie, Superman, Batman, y decenas de personajes, que llenaron las interminables horas  de quienes asistíamos a leer.

Semanalmente los propietarios de los locales recibían nuevas remesas provenientes de México; desde mi rincón favorito del lugar, observaba como les era entregado un gran paquete con el contenido maravilloso; lo guardaban con cierto celo debajo de su mostrador y en más de una oportunidad observe como durante las tardes, cuando ya había mermado el número de asistentes a la mercadezca sala de lectura, rompían sigilosamente  el papel color café del paquete, y  cual si fuesen excavadores de recintos ancestrales, iban sacando uno a uno  las novedades venidas de nuestro vecino país; a los patojos no nos era permitido tocar los nuevos ejemplares hasta que ellos decidían colocarlos sobre los lazos que servían de exhibidores. 

Aun disfruto el aroma que se quedó en mi memoria, de los ejemplares recién llegados, su olor a papel nuevo, a tinta recientemente impresa, le daban un toque excepcional a la lectura de los mismos.  Si alguien quería comprar alguno de los números ya usados, el precio era de quince centavos, en cambio los de nuevo ingreso costaban veinticinco.    Era frecuente ver personas jóvenes y muy adultas, leyendo durante los trayectos de los autobuses; muchos del chiste saltamos a la siguiente grada de la lectura; la lectura en las bibliotecas.   El hábito estaba ya formado; de las historias picarescas de Hermelinda, las hazañas de los superhéroes y hechos divertidos, pasamos a la Enciclopedia Mentor, Enciclopedia Autodidáctica, las fotos increíbles de la Revista Time y viajar a través de los Atlas. 

En medio de las lecturas de Dostoievski, más de  una  vez aparece Chanok guiñándome el ojo e invitándome  a una pausa y un sorbo de agua.

4 de agosto 2013

0:50 Hrs

 




lunes, 27 de mayo de 2013

La Epopeya d las Indias Españolas


El fenómeno teatral llamado “La Epopeya de las Indias Españolas”


Ensayo de Douglas Vásquez Vides


Corrían los finales de los años ochenta y en el ambiente huelguero de la universidad de San Carlos de Guatemala, aun resonaba fuerte el nombre de “Nalga y Pantorrilla” el emblemático grupo de teatro de la Facultad de Ciencias Económicas que colecciono en la vitrinas de la facultad una buena cantidad de galardones, dentro de los mas preciados, varias “Chabelas”; máximo galardón a la mejor obra de teatro presentada en la Velada de Huelga de Dolores.  El gran mérito de de dicho grupo, fue el haber llevado el teatro huelguero a niveles de calidad inmensos, con un profundo cuidado por la estética en el vestuario, maquillaje y detalles técnicos, pero sobre todo por lo bien elaborado de sus textos, los mismo cargados de sátira y chispa que solo a los huelgueros de corazón se les reconoce; esa chispa e ingenio que volvió inolvidables los boletines y No Nos Tientes de los años setenta y ochenta.  Uno de los escritores laureados del nalga y Pantorrilla era el Choco Douglas González Dubón, responsable de varios de los textos ganadores de dicho certamen.  Aproximándose el final de la década de los ochenta y por diversas razones Nalga y Pantorrilla se desintegra y deja de tener presencia dentro del movimiento estudiantil, con presentaciones esporádicas y participando en calidad de invitado en varias veladas, deja un espacio muy difícil de llenar.


            La estafeta alguien debía tomarla en una Facultad de Ciencias Económicas, acostumbrada al triunfo derivado de los grandes y suntuosos montajes. De tal manera que en el seno del grupo político que gana la Asociación de Estudiantes de dicha unidad académica, nace en 1986  el grupo de teatro Tortilla con Sal que en buena medida se inspira en el buen trabajo realizado por sus antecesores actores huelgueros y empieza a demostrar que sin ser una copia, tenía lo propio en cuanto a ingenio y chispa huelguera.  Los textos son de Jorge Ramírez Fuentes “Angustias” en buena medida.  Pero Ramírez no se conforma solo con aportar el texto, también se lanza a las tablas y lo hace con tanto éxito que se convierte en el ícono del grupo. De de esa manera empieza a ser tomado en cuenta el grupo en diversas actividades estudiantiles que incluso los lleva de gira por Centroamérica.  Llega 1988 y el grupo se presenta en la velada de Huelga de Dolores de ese año, de donde sale ovacionado y cargando “La Chabela de Oro”. La presencia del grupo se irradia por todas las unidades académicas, llegó el momento en que había tantas invitaciones, que teníamos que seleccionarlas.  Las organizaciones populares,  de obreros, estudiantiles y demás también supieron del grupo y  se sumaban a las múltiples invitaciones, a las que se asistía con el agrado de nuevos actores que estaban descubriendo el gusto de trascender con su teatro, fuera de los límites de nuestra Universidad.  La Producción dramatúrgica de Jorge Ramírez es abundante, hay mucho en que inspirarse en esos tiempos en los que recién estrenábamos Democracia en el país; desde el Presidente de la República hasta los terratenientes y oligarcas, de esa época son motivo para inspirar obras y parlamentos.  Se recuerdan las obras de Ramírez: “Por las Calles del Guacamolon, Feliz Cumpleaños Vinicio y la ganadora de la Velada 1988; “La Corte Universal 


            1989 trae una nueva aventura; El choco Douglas González ex Nalga y Pantorrilla, le propone al grupo Tortilla con Sal el montaje de uno de sus guiones consentidos “El Hombre sin Mancha” genial parodia de El Quijote de la Mancha.  Dicha temporada se lleva a cabo en el salón mayor del Paraninfo Universitario en el que a pesar de las limitaciones técnicas se alcanza tremendo éxito en cuanto a montaje y aceptación del público en su mayoría universitario.  Ese acontecimiento motiva una mejor y estrecha relación artística entre Ramírez y González que muchos la catalogan como “la alianza de los iluminados”.  Por un lado el Choco González con la belleza de su lírica, su perfeccionismo en los montajes y por el otro Angustias Ramírez con una pluma ágil, creativa y de una jocosidad incomparable.  Se había reunido dos joyas del teatro Huelguero; la experiencia de las grandes batallas culturales, con el ímpetu de y desenfado de quien se estrenaba en esas lides.   Esa alianza daría sus frutos en 1991.

 Los miembros del grupo Tortilla con Sal nos planteamos hacer una creación colectiva que fuera contestataria al Quinto centenario del descubrimiento de América, que  estaba próximo, a casi un año.  Fue de esa manera como luego de varias jornadas en las que no fluía la inspiración y luego de varias propuestas fallidas, vino el chispazo maravilloso; a manera de “Chingadera” alguien a manera de burla propuso: “Como se vería una obra en la que los indios americanos agarraran su Cayucos y se fueran de viaje de Conquista a España”;  nadie lo tomo en serio, todo terminó ese día en grandes carcajadas motivadas por escenas opuestas al verdadero acontecimiento del descubrimiento y Conquista de América.   Apagamos las luces del salón que nos habían asignado como grupo de teatro,  en el Paraninfo Universitario y nos fuimos.    Los que nos reunimos esa tarde estábamos muy lejos de imaginar que Angustias y El Choco no se irían tan tranquilos… todo lo contrario, se enfilaron a la Casa de Angustias, por allá en los alrededores del Mariscal Zavala y según dicen ellos en tres noches de parto compartido, nació La Epopeya de las Indias Españolas, - la historia que durante 18 años nos ha contado como hubiera sido la historia si el asunto hubiera sido al revés, es decir que los indios de América hubieran ido a Conquistar España- .  A los días aparecieron con el texto casi terminado debajo del brazo.  A todos nos gustó, es mas nos enamoró a primera vista.  La primera temporada fue en octubre de 1991 en el salón Mayor del Paraninfo Universitario en la zona 1 de la capital guatemalteca, por allí revuelta con las actividades con motivo del aniversario de la Revolución.  Se cobraron dos quetzales a cada quien quiso ir a verla.  Unos días muy concurrida y otros en los que incluso salíamos al frente del Edificio a invitar a la gente para que entrara.  Se tuvo una función en la que solo asistió una pareja de adultos mayores, en agradecimiento hicimos la función, pero para no sentirnos tan solos, pusimos sobre las butacas toda nuestra ropa y vestuarios que teníamos en nuestra sede.
En ésa temporada nos empezamos a sorprender con el hecho que de manera discreta y casi subversiva nos llegaban a ver actores y gente del teatro profesional; nuestra sorpresa es que se gozaban a morir nuestra obra.  Uno de esos personajes fue nada menos que el maestro Hugo Carrillo, que cuando nos enteramos que se encontraba en la sala, a varios nos causo cierto morbo de conocer su reacción.  La primera vez se la gozo y luego simplemente se retiró; su presencia en la sala se repitió cinco veces hasta el punto que llegó a los improvisados camerinos a felicitarnos y decirnos que no cabía duda “al fin he encontrado a los hijos del desenfado” continuamente nos dijo “ustedes están haciendo el teatro que siempre he querido hacer” para nuestro ego personal queda el gusto de haber cautivado el corazón de tan valioso dramaturgo. A tanto llegó la camaradería,  que en mas de una ocasión abrió las puertas para nosotros de su apartamento en las cercanías de la Merced. 


Cabe destacar que el elenco original de esta temporada estaba compuesto totalmente por actores universitarios, a excepción de Mónica Sarmientos, todos salidos de el Teatro de Huelga de Dolores, dirigidos magistralmente en su estreno mundial por Jorge Ramírez.  La música de la obra fue producto de nuestra fusión estudiantil con la “Tuna”, la estudiantina de la USAC, que por medio de varios de sus geniales músicos también se lleno de notas maravillosas que fueron bien complementadas con el talento musical de Sarmientos.  No esta de mas recordar a ése elenco original de actores:  Jorge Ramírez Fuentes (angustias), El Aguilucho Roberto, El Cubo Edgar Arriola, Yo, Douglas Vásquez Vides FM, el Orejón Iván García, El chengue Juan José Rodas y Mónica Sarmientos quien sin ser de nuestro grupo de teatro,  llega a probar hacer por primera vez algo que siempre había deseado que era actuar… tan prueba fue que 18 años después sigue allí tan campante  como la mejor comediante del país.  

Haciendo alarde de lo que siempre inculcaron en nosotros nuestras mamás: “pobrecitos pero limpitos”, de esa manera vestimos a los personajes de la Epo de esos tiempos.  La base de todos era manta cruda, cortes rudimentarios y decorados con marcadores, con diseños de Jorge Abdul, brillante músico de la Tuna.  La utilería fuimos construyéndola con elementos fabricados y otros traídos de las casas de cada uno.  Los penachos y tocados de los indios eran de ramas vegetales pintadas, de esas que venden en el mercado central.

Concluida la temporada de octubre 1991, y gracias a la iniciativa de El  Choco Douglas quien tenia varios contactos en las salas profesionales de teatro, nos llega la gran noticia:  nos habían dado la oportunidad de veinte funciones de la Epopeya en el Teatro de Cámara del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias.  No nos lo podíamos creer.  Comenzamos con una nueva motivación los ensayos, había que estar a la altura y para ello se contrató a un Director del medio profesional, así llega a dirigirnos el maestro Norman Pardo quien al conocernos parecía no dar nada por nosotros, de manera abierta en esa primera reunión nos puso a improvisar acciones y personajes, su sorpresa fue evidente en su gesto; ese grupo de universitarios venidos de la Huelga de Dolores y que nada sabía de actuaciones profesionales tenían algo; una chispa, una frescura, un magnetismo que había que conducir.  En este elenco ya participaron cuatro actores del teatro profesional, ellos fueron Roger Ovalle, Percival Orantes, Otto Fernández y Fernando Mencos, que en su orden llegaron a sustituir a El Aguilucho, Al Cubo.  Conforme pasaron los ensayos, la adrenalina nos inundaba y cada vez surgían nuevas cosas en el texto y nuestra actuación, ya estábamos listos para el gran salto. 


Nuestros primeros ensayos en un escenario profesional nos cargaban de mas entusiasmo; nos sorprendíamos de ver frente a nosotros butacas elegantes, sobre nosotros interminables filas de reflectores, allá arriba técnicos que ponían a punto luces y sonido; no nos lo podíamos creer.  Se llegó el día del estreno y con las piernas que nos temblaban, allí estábamos dispuestos a demostrar que los actores venidos de la Huelga de Dolores teníamos cosas que contar, actuaciones para aplaudir.  Sin consultarlo con mis compañeros de ese elenco, considero que todos nos hicimos el coco wash que hasta la fecha utilizo y que consiste en: Recordar y mentalizarse en  el momento en que dominaste y saliste triunfante del escenario más difícil del mundo… ese es la Velada de Huelga de dolores.  Transcurrió la primera función y todos como peces en el agua; éxito total del principio a fin de la temporada; conforme transcurría la temporada la confianza y soltura invadió al elenco y eso rebalso hacia el público.  La asistencia a la sala era a lleno completo, llegó el momento en que las entradas se vendieron con una semana de anticipación.  Para la ultima función de ésa temporada, en los patios del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias habían aproximadamente diez mil personas queriendo entrar a una Sala de trescientas butacas.  Los ríos de gente corrían desde la 24 calle de la zona 1.  La bomba había explotado!

Los medios de comunicación le dieron a nuestra obra, una cobertura nunca antes vista.  Columnistas como Oscar Clemente Marroquín y Hugo Arce entre otros comentaron favorablemente nuestra propuesta.  Los reportajes en las carteleras culturales no se hicieron esperar.  En el medio teatral profesional se comentaba de lo que estaba sucediendo, como siempre un grupo de “cangrejos” se dedicaron a despotricar contra lo que ellos llamaban el teatro de la improvisación, del ja ja ja, de los no profesionales.  Otros miembros del teatro profesional por su parte se adhirieron al fenómeno, recibíamos el saludo de figurotas como Rafa Pineda, Arturo Darcy.  Cabe mencionar que para esta temporada tuvimos el atrevimiento de cobrar Q.12.00 por boleto, mientras que el resto de salas profesionales andaba por los Q.8.00 y Q.10.00.  El éxito rebasó todas nuestras expectativas.  Concluida la temporada, quedaba el sentimiento que habían miles de personas que quería ver nuestra obra, ello motiva que en ese momento nuestros  productores Jorge Ramírez y Douglas González, se lanzan a la búsqueda de una nueva temporada, la cual consiguen, ahora nos abre sus puertas nada mas y nada menos que la sala del Instituto Guatemalteco Americano IGA, ello sucede en pleno 1992… año de la conmemoración del Quinto Centenario.

Me detendré hasta acá de enumerar lo anecdótico, la remembranza.  La Epopeya hasta la fecha acumula mas de mil representaciones, ha variado elencos a mas no poder, manteniéndose eso si en todos los montajes a la fecha Jorge Ramírez y Mónica Sarmientos.  Es la única obra de teatro guatemalteca que ha sido mencionada por la sección cultural del New York Times.  Ha sido llevada fuera de las fronteras nacionales.  Fue filmada a tres cámaras por canal 7 en 1992 y transmitida luego en una jornada en la que casi se convirtió en cadena nacional, en una temporada de apagones.  Ha sido vista por presidentes, políticos, intelectuales, gente en general;  pero el sentir de todos es que sale amándola.  Pero es acá en donde empieza el análisis de el por que muchos consideran esta obra como un verdadero fenómeno del teatro guatemalteco: Mucha gente conoció su primera experiencia de ir a una sala observar teatro, gracias a la Epopeya.  Mucha gente a la fecha ha visto hasta quince veces el trabajo y sigue enamorándose de él.  Muchos expertos en el tema opinan que la historia del Teatro Guatemalteco debe estudiarse dividiéndolo entre el que hubo antes y después de la Epopeya.  El fenómeno hizo nuevamente creer a los teatreros guatemaltecos, que existe posibilidad de hacer teatro en Guatemala.  Motiva a invertir en montajes teatrales con producción, textos y actores nacionales.  En estos momentos existen textos de guatemaltecos, que se montan en diferentes escenarios, ello de alguna manera es evidencia de inspiración que trajo esta bendita obra.  Nos vino también a demostrar el agradecimiento del público por las actuaciones frescas, alejadas de los estereotipos tradicionales, con los cual se ha dado la aparición de nuevas generaciones de actores con ésas cualidades.  Hasta llegar al “Nuevo Cine Guatemalteco” que a mi parecer también ha recibido la réplica de este fenómeno, al beneficiarse de camadas de actores producto de esas nuevas tendencias que posiblemente motivó nuestra amada Epopeya.

Seguramente queda mucho por teorizar, por rememorar y retomar en mesas de diálogo.  Lo que si es cierto es que la semillita subversiva del mal querido por unos y amado por otros,  “Teatro de Huelga de Dolores”, hoy esta presente en varias facetas de la vida Cultural y Política de nuestro país.  Una semillita ya añeja que esta allí mas viva que nunca luego de mas de cien años de existencia, como un grito de desahogo de los que no tienen voz, y que son mayoría en este país.

 
Douglas Vasquez Vides

dvasquez100@gmail.com

 

 

MORTAL KOMBAT


MORTAL KOMBAT

 Se limpia los mocos con la manga de su camisa, su respiración es agitada, no le quita la vista a su oponente, aun para parpadear.   Su rival esta vez es un tipo con aspecto de gringo, pareciera sacado de las películas de rambo. En su cintura, cuchillos afilados y le pretende apantallar con rutinas de artes marciales.   El gringuito no se imagina de lo que esta por llegar, no se imagina que su oponente de hoy es  -a pesar de su aspecto-  todo un veterano en estas situaciones.

Les ha tocado toparse cara a cara en un callejón semioscuro, lleno de recipientes de basura y paredes de ladrillo crudo, sin repellar.  Palmo a palmo se exploran uno a uno sus movimientos, sin atreverse ninguno a iniciar el combate.  No hay mirones, ni árbitros, solitos ellos, así como le han relatado que eran los viejos tiempos en la ciudad, cuando te enfrentabas a un tipo por deudas de juego, por amores arrebatados, por deudas u otros motivos.

El gringo  lanza la primera cuchillada que es esquivada magistralmente por el chapincito que a su vez le asesta una cortada en el cuello, brota la sangre en abundancia, se intercambian heridas pero no caen en partes vitales, se separan para darse un respiro sin dejar de medirse el uno al otro, calculando el movimiento del rival por mínimo que  sea este. 

El chapincito descubre que la pierna derecha del gringo sangra abundantemente, ello le inflama los ojos por la adrenalina que corre por sus venas; es la señal justa para lanzarse a la estocada final.  Así lo hace, le encaja el cuchillo afiladísimo en el corazón.  Su rival cae estrepitosamente con respiración cavernosa, el chapincito lo rodea cautelosamente hasta que nota que su respiración se apaga totalmente.

Anota su nombre en la lista de los ganadores del día, nunca imagino que su nombre alguna vez estaría escrito con letras luminosas.

Da un respiro profundo y se aleja de su rival que ahora esta tendido inerte en el suelo.  El Mortal Kombat de hoy ha terminado.  El chapincito toma su caja de lustre que no ha descuidado ni por un segundo y que ha estado a la par de la “maquinita”; cual caballero triunfante no le da la espalda a su rival muerto, del que se aleja lentamente.

Se enfila por la calle hacia el parque. Tiene que regresar al trabajo que le permitirá ganarse los quetzales que le permitirán luego comprarse otros tres quetzales de alegría y orgullo.